miércoles, 30 de septiembre de 2009
FOTO tomada en mi cuarto. Tendedero-Carrito de compra del Leader Price.
Esta foto alberga dos historias. La historia del carrito de compras, y la historia del tendedero.
La primera historia comienza con una nevera vacia y un estomago hambriento y una bolsa azul del Ikea. Ayer martes tuve que ir a hacer la compra grande de la semana ya que mi nevera estaba famelica. En el super comencé a pensar en que a la salida tendría que esperar el bus durante largo tiempo (huelga sucks!), y seleccionando lo que me podia o no podia llevar. Las bolsas del ikea son enormes y cabe de todo, pero luego hay que llevarlas. Así que después de unos minutos concluí: me llevo el carro a casa. Cogí practicamente doble de todo. Doble de queso, doble de huevos, doble de leche, y "doble" de birras. El doble final es ironico, ya que me llevaba el carro, pille una caja entera. Todo era muy bonito hasta que me lleve el carro por las calles mal pavimentadas e inclinadas del barrio donde vivo, y muy duras penas, entre miradas de sorpresa de TODOS los coches y personas que pasaron a mi al rededor. Solo comprendo esas miradas cuando iba en mitad de los dos carriles de la carretera, bastante comprensible, pero cuando iba por la acera también me miraban así. Entre risas, caras de asombro, y de extrañeza, llegué finalmente a la cuesta de mi residencia donde David también me esperaba con la misma cara que las que habia visto por el camino.
La segunda historia comienza también con una bolsa azul del Ikea, pero ésta, llena de ropa sucia. Nada más meter toda la comida en la nevera y la despensa, David me estaba esperando para hacer la colada. Mi primera colada. Subimos a la quinta planta y allí estaba, con su entrada superior, metí toda la bolsa, dos pastillas, dos euros veinte, y selecciono lavado en frio, veinte minutos, y voilá. Para la secadora, tuvimos que esperar más, según el papel ponia 45 minutos, aunque tardó más de dos horas en pararse, menos mal que nos fuimos abajo. Cuando sacamos la ropa no estaba seca, como me habian avisado ya, la función de la secadora es coger ropa fria y mojada, y convertirla en ropa humeda y caliente. Así que cuando llegué a mi casa dije por qué no. Comprobé que el carrito no estaba demasiado sucio, y ¡a tender!
Y esta es la cutre-historia de como una huelga hace que tengas un tendedero con ruedas.
Esta foto alberga dos historias. La historia del carrito de compras, y la historia del tendedero.
La primera historia comienza con una nevera vacia y un estomago hambriento y una bolsa azul del Ikea. Ayer martes tuve que ir a hacer la compra grande de la semana ya que mi nevera estaba famelica. En el super comencé a pensar en que a la salida tendría que esperar el bus durante largo tiempo (huelga sucks!), y seleccionando lo que me podia o no podia llevar. Las bolsas del ikea son enormes y cabe de todo, pero luego hay que llevarlas. Así que después de unos minutos concluí: me llevo el carro a casa. Cogí practicamente doble de todo. Doble de queso, doble de huevos, doble de leche, y "doble" de birras. El doble final es ironico, ya que me llevaba el carro, pille una caja entera. Todo era muy bonito hasta que me lleve el carro por las calles mal pavimentadas e inclinadas del barrio donde vivo, y muy duras penas, entre miradas de sorpresa de TODOS los coches y personas que pasaron a mi al rededor. Solo comprendo esas miradas cuando iba en mitad de los dos carriles de la carretera, bastante comprensible, pero cuando iba por la acera también me miraban así. Entre risas, caras de asombro, y de extrañeza, llegué finalmente a la cuesta de mi residencia donde David también me esperaba con la misma cara que las que habia visto por el camino.
La segunda historia comienza también con una bolsa azul del Ikea, pero ésta, llena de ropa sucia. Nada más meter toda la comida en la nevera y la despensa, David me estaba esperando para hacer la colada. Mi primera colada. Subimos a la quinta planta y allí estaba, con su entrada superior, metí toda la bolsa, dos pastillas, dos euros veinte, y selecciono lavado en frio, veinte minutos, y voilá. Para la secadora, tuvimos que esperar más, según el papel ponia 45 minutos, aunque tardó más de dos horas en pararse, menos mal que nos fuimos abajo. Cuando sacamos la ropa no estaba seca, como me habian avisado ya, la función de la secadora es coger ropa fria y mojada, y convertirla en ropa humeda y caliente. Así que cuando llegué a mi casa dije por qué no. Comprobé que el carrito no estaba demasiado sucio, y ¡a tender!
Y esta es la cutre-historia de como una huelga hace que tengas un tendedero con ruedas.
3 comentarios:
jajajajaajajajaja! eres un auténtico personaje!!! manue tb tenia un carito en casa!!! pero era de estos chicos para los niños y su función era para llevar la ropa limpia de la lavadora al tendedero! porque yo vivo en medio del bosque pero tengo tendedero!!! ya se otra cosa para llevarte cuando vaya a verte! que por cierto tenemos que hablar del tema! cuidateeeeee! pasalo genial!
Veo que te vas ingeniando soluciones para los problemas que te puedan surgir, creo que puedes patentar el tendedero europeo.
MUCHOS SALUDOS
Ferdi, cuando vengas a mi casa mángame uno del Mercadona, que a mí me da corte y es estupendo para subir las cosas del garaje a casa o al trastero.
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