martes, 15 de septiembre de 2009
Después de una semana sin escribir, o más bien, sin publicar, muchos se preguntan si sigo vivo. Aún no me han dado la clave de acceso en la kthó ni en la residencia, y ahora mismo escribo desde un McDó, que aquí tienen wifi (por cierto son las 12'45 y ya he almorzado jeje). Cuatrocientas visitas después, creo que es de rigor que cuente un poco como me han ido estos días, y solo puedo anticipar que salvo pequeños fallos del directo, todo ha ido de rechupete.
El primer día sonó el despertador a las 7’00, pero evidentemente, no me desperté hasta bastante más tarde, no es ningun secreto que madrugar nunca fue mi hobby. Bajé la famosa cuesta andando para ver el panorama y me di cuenta que realmente cuesta bajo son solo unos 10 minutos hasta la universidad, así que el problema real sería subirla. Cuando entré en la universidad, sede de Carnot, me encontré con un edificio muy moderno, una mezcla entre el
Nada más entrar me encontré con Mada, una compañera de la UPO que me reconoció al entrar por la puerta, y Carol, su amiga francesa que ha sido una autentica guía y traductora en los primeros difíciles días. Juntos fuimos a ver al decano de la facultad de derecho con quien teníamos que hablar, aunque Laura, su secretaria, que habla español y es una cachonda, nos dio cita para más tarde. Después de un paseo por Lyon, para hacer unas gestiones como la tarjeta TCLY (Gran invento el abono, vale para todos los transportes públicos de la ciudad, y te hace descuento en el Velo’V, sale por unos 30€ el primer mes, y 25€ el segundo, para los estudiantes jóvenes claro, sino la broma sale por unos 40€), o el móvil francés. La reunión con el decano fue bastante sencilla, entiendo mejor el francés de lo que pensaba, aunque la verdad, él puso bastante de su parte, un tipo muy simpático, y que nos ofreció su ayuda para todo, e incluso nos dio su tarjeta para que lo llamáramos si teníamos cualquier problema académico, económico, de salud…y nos dio los horarios, aquí se vuelven a notar los 12.000€.
En otro post puse las asignaturas que tenia aquí en Francia, este cuatrimestre solo 3 y francés con un TD en Droit Communaitaire General (ya explicaré detalladamente todo esto en otro post), con un trabajito que no se como voy a hacer para dentro de una semana y pico. Tengo un horario que cambia cada semana, aunque tiene unos patrones comunes. Estas primeras semanas son más intensivas, y tengo unas dos clases por semana de cada asignatura, pero a finales de mes ya solo tendré una clase por semana de cada una, aproximadamente, y con un horario corrido, además de vacaciones los miércoles, lo malo es que son todas a primera hora, así que me tocará madrugar bastante a partir de octubre, y por tanto habrá siestas a la francesa. Aquí las clases son en horario continuo de 8’00 a 18’00, con una pausa de 12’00 a 13’00 para el almuerzo. Pero no es oro todo lo que reluce, son clases, que, además de en francés, son de unas tres o cuatro horas cada una, con una pausa cada hora aproximadamente. Sin ser pedagogo, pero si estudiante, pienso que una bestialidad, y un sistema bastante peor que el español en ese sentido, ya que no hay quien aguante tanto tiempo con la mente en modo on. Las clases son magistrales y obligatorias, somos unos 140 en clase, aunque los profesores hacen preguntas de vez en cuando. Los profesores se quedan sentados todo el tiempo contando su historia; aún no logro pillar todas las ideas, pero me voy enterando, aunque por ahora es imposible enterarme de la asignatura y coger apuntes a la vez; menos mal que las madrileñas me contaron un truquito, sentarme detrás de alguien que coja apuntes con portátil (que es bastante fácil porque la inmensa mayoría lo hace así), e ir fijándome en lo que va escribiendo, así sí. Somos pocos Erasmus en las asignaturas que doy, de hecho por ahora solo he conocido a Umberto, un austriaco, y a dos chicas de Comillas, y en el decanato creo que hoy me han dicho que somos 10 extranjeros, pensaba que íbamos a ser muchísimos. Los compañeros de clase se han portado bastante bien, hay uno, que nos persiguió al austriaco y a mi, y unos 500 metros de la facultad y nos paró para pedirnos los e-mails y mandarnos por correo los apuntes de las asignaturas; y de hecho, ya los ha mandado, unas 6 páginas por clase, veremos a ver cómo me meto eso entre pecho y espalda.
Mis primeros días, hasta el jueves prácticamente los pasé entre la universidad, el banco, el Ikea, el Carrefour y el Leader Preace. Una vajilla negra, unos cubiertos, un mantelito, sartenes, un poquito de comida, y algunas cosillas más, parece tontería pero se me ha ido una pasta en acondicionar medianamente el piso entre unas cosas y otras. Mis primeros pinitos como single no van mal. Ya he comprado casi todo lo necesario para poder vivir en mi pisito, aunque le tengo que dar un buen flete a esto, y sobre todo decorarlo y darle un toque más personal. Me he dado cuenta que la cerveza Konnesbeer, de 0’4€ la lata de 0’5l no tiene nada que enviarle a una Cruzcampo, que sin haber un Sola Ricca, se pueden comprar 10 hamburguesas por 3€, o que, en palabras del maestro Joey, “quien dice que el vino tiene que ser más caro que la leche”. Creo que una de las cosas que más echo en falta de Sevilla son los Chinos. Susanita, Luis, os echo de menos. El chino de mi barrio, no tienen nada que envidiarle al Ikea, tiene de todo y a un precio de risa. Aquí lo máximo que he visto es una tienda de todo a 2€ regentada por un asiático. Estos han sido unos días más solitarios, aunque no me faltó la compañía de David y Mada, y la ayuda de Carole.
La residencia no está mal, es enorme y tiene unos cuantos edificios. En el mio, les Arches d’Agrippa, hay unos 250 estudios, y que yo sepa vivimos casi 10 españoles aquí, aunque en total en la residencia hay unas 1000 habitaciones. Gente maja que seguro que iré conociendo poco a poco. Ahora mismo, después de una semana, estoy de ocupa, ya que ni he firmado, ni he pagado nada aún, algo bastante inusual ya que a todo el que le dan la llave le piden el parné por delante, supongo que esta semana cuando vaya a formalizar mi estancia me echaran una bronquita. En los otros batiments hay cocinas donde se organizan fiestas semi privadas, aunque solo he ido un rato a la del cumpleaños de Thomas, pero tiene toda la pinta que las frecuentaré bastante.
El jueves tuvimos la primera fiesta Erasmus. Un local llamado Route 66,un pub situado en la Place des Terraux (la plaza San Francisco de aquí), y que fue una autentica sauna. Asqueroso. Al comprar las entradas coincidimos varios grupos de españoles y quedamos para hacer botellón en el rio. Echamos un buen rato en las escaleritas del Puente de la Guillotier, lugar ya casi de culto entre los españoles, donde conocí a bastantes más español@s, andaluces casi tod@s, y algún@s vallisolean@s. La noche acabó con la subida a la cuesta andando. Me di cuenta que eran cuatro cuestas, de las cuales, solo la primera y la última son “subibles” para una persona de mi forma física. Al terminar la segunda cuesta me paré para buscar un taxi, o un coche que me quisiera llevar, mi gozo en un pozo. Continué sin fuerzas, pero con ganas de llegar ya a la habitación, y acabé hecho polvo. En este momento me di cuenta que no duraría 10 meses en esa residencia.
La fiesta del viernes fue en una disco tipo la Sala Q de Sevilla, organizada por el consejo de estudiantes de ESDES, fue un autentico desfase para los franceses, una fiesta de película, American Pie para más inri, donde no faltaron personitas como dios las trajo al mundo corriendo por la sala, o un gachó que se subió al escenario para hacer bailar en círculos su órgano reproductor ante el jadeo de toda la sala. Evidentemente todas esas personas fueron expulsadas por los hombres de seguridad.
El sábado tuvimos la españolada. Unos 200 españoles teníamos una cita a las 22’00 en la Place de Bellecour (la Plaza Nueva de aquí, que es una de las más grandes Europa), aunque realmente no éramos más de 50. Botellón en las míticas escaleras, fuimos conociéndonos mientras nos hacíamos fotos con mi mítica bandera bicolor que llevaba a las espaldas desde Bellecour. Cuando la priva se acabó fuimos yéndonos para el primer barquito-disco que vimos, al cual solo dejaban entrar en compañía de una mujer, y nos pegamos unos bailables. Los barcos del rio son geniales. Hay muchísimos, y son todos terrazas, pubs y discotecas que están abiertos todo el día, y de noche están hasta las manillas. La noche acabó en un after, la Residence la Moliere, donde, previo bocata asquerosamente grasiento, echamos unas risas, a costa de los que se durmieron, esperando a que el metro empezara a funcionar. Durante esta semana, me he topado con bastante españoles, es curioso ver como casi todos nos conocemos vía Tuenti (para que luego lo critiquen…), e incluso algún@s me han parado y me han dicho ¡eh, tú eres Ferdi, he leído tu blog¡Verídico.
El domingo fue un día tranquileo. Después de haber llegado al alba a la residencia, me desperté para hacer un picnic en el césped de la resi con Irene, María, Mila y Mada, ya que David y Kike estaban durmiendo la mona. Comimos gnoquis (o algo así…) que estaban bastante ricos, ensalada, huevos rotos, y chacinas; echamos un buen ratillo de sol, que ya poco nos queda. Por la tarde, un paseo por el viejo Lyon, y unas vistas en la terraza del albergue impresionantes, unas cervezas en Café Sevilla, sí, sí. Con Cruzcampo y todo, además, a unos precios muy parecidos a los del Baron, el botellín estándar a 3’5€, casí ná.
El lunes por la noche nació una nueva tradición. Lunes de Cosmos. Cosmopolitan es un garito que está detrás de la Place des Terraux, no muy amplio, pero con bastante gente joven, y extranjera (está asociado al ESN de Lyon). Lo mejor del bar, a parte de la música, es que cobra por las Carlsberg 1€ (todos los días hasta las 10, y los lunes toda la noche), que eso aquí es como si en Sevilla hay barra libre.
Por ahora, puedo especular que las noches en Lyon son muy ricas en bares, y se puede beber en la calle, pero sobre todo algo que destacar es que no se puede fumar dentro de ningún espacio cerrado, ni si quiera las discotecas. Negativo, los precios prohibitivos de unos cubatas enclenques, unos vasos más canijos que los que de España, y con unas dosis estándar, aquí no se puede utilizar la clásica fórmula de “como si fuera pa’ti mi’arma” para que me pongan las copas más cargadas, además de los 7€ que no hay quien te los quité. Ya hemos localizado algunos sitios de cervezas baratas como el Cosmopolitan, con birras a un pavo hasta las 10, exceptolos lunes que es toda la noche o un par de lugares más con las pintas a 3€, habrá que seguir buscando.
En resumen, una semana de papeleo y compras, de llenar mi teléfono francés de números (españoles casi todo), y de estar con los ojos muy abiertos a todo lo que veía a mi alrededor. Espero que esta semana que entra que ya tengo la mayoría de las cosas solucionadas pueda hacer un poco de turismo, y empezar a ver con mis propios ojos todo lo que Google Earth e internet me han estado contando durante los últimos meses, y empezar a ponerle experiencias y buenos momentos a cada postal de esta preciosa ciudad.
4 comentarios:
muy currao el blog!
aver si puedes contestarme un comentario que te puse hace algunos post, y suerte x ali!
Ferdi tío... curraísimo el blog...
me he jartao de reír con algunas cosas.. espero que sigas informándonos a los Universitaritos de a pie como es Fernandarasmus...
Un abrazo muy fuerte! y espero que todo siga bien por allí...
Pd: Míralo por el lao positivo, vas a perder barriguita con la cuesta de la residencia. Cuando llegues ya habrá hasta puestecitos en las Setas de la Encarnación... Alcalde cabrón, pero gran arquitecto... xD
hooolaaaa
mira yo soy mexicana, me ire tambien a la universidad catolica de lyon... la verdad me ha ayudado muchisimo tu blog!! pero tengo un pregunta... si pudieras elegir entre andre allix y moliere... cual escogerias?? de verdad muchas gracias!!
Hola anónima mexicana...
pues la Moliere es una de las mejores residencias que yo visité, y está en una zona muy buena. Las ventajas que tiene Allix es que es muy económica. Haz tu baremo, dinero vs calidad =)
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