La mejor universidad es el viajar. Paulo Coelho ...

El del viaje a la aventura...

domingo, 4 de octubre de 2009

Como no se por donde comenzar, empezaré por el principio, pero antes avisando que este post podia tener muchos títulos, tantos como historias, risas, y cagadas han tenido lugar en lo que he llamado el viaje a la aventura. Espero que sea el primero de muchos.

Viernes ocho treinta de la tarde, mensaje en Facebook:

Humbertus (el austriaco...): what will you do this weekend? I don't still all the weekend in Lyon.

A partir de ese mensaje comenzó una conversación a dos bandas entre Huberto y yo, y David y un servidor a través de la red social que degeneró en un proyecto de viaje en coche totalmente a la aventura el sabado a las 9 de la mañana. Única premisa, llevar una muda, algo de abrigo, dinero, y por la mañana ya decidiremos el destino. Y tal cual avisamos a Salva.

Madrugón en sabado, con una bolsa del Carrefour con ropa, y una maleta bajamos hasta el funicular donde estaba el Wolfwagen de Humbertus, recogimos en St. Jean a Salva, y rumbo... a las montañas. Humbertus quería ir a la zona de los Alpes, y allá fuimos tres sevillanos y un vienés. Chamonix, Chambery, Annecy, y Suiza como posibles destinos. Un paisaje totalmente verde, repleto de casitas, que a medida que más ibamos subiendo, más se parecian a las de Heidi.


La primera parada, Annecy, fue un viaje que me recomendaron mis amigas argentinas, y que desde aquí recomiendo a todo el mundo que tenga la ocasión. Annecy es un pequeño pueblo a las orillas del lago que lleva su mismo nombre, está situado en el sur de Francia, a aproximadamente una hora de Lyon, y muy pegado al suroeste de Suiza. Sin saber lo que nos ibamos a encontrar vimos para empezar un impresionante lago azulado, bordeado por enormes extensiones de cesped y parques. Espadañas, torres, castillitos, casas antiquisimas, rios y más parques ibamos viendo a nuestro alrededor. Lo que más me impresionó fue un pequeño castillito situado en mitad del rio que separaba dos canales. Calles estrechas, de muros y suelos de piedra, rodeado de restaurantes y zonas zonas verdes. Patios, cuestas, escaleras y edificios porticados. Todo muy antiguo y muy cuidado, pero a la vez un puebloSimplemente me encantó. Se que volveré proximamente cuando vaya con mis padres, así que no me importó tener que irme temprano, ya que teniamos una apretada agenda que ya era definitiva. Segunda parada Chamonix, tercera parada Turín. Un par de mensajes, y ya teniamos buscado un sitio donde dormir (Error número 1).



La segunda parada fue multiple. Ibamos a Chamonix para ver el Mont Blanc, fuimos bordeando el lago Annecy, y fue una pasada de viaje. La carretera nacional discurre por toda la orilla del lago, y puedes ver todos los pequeños pueblecitos y las decenas de casas y pequeños puertos que existen en las orillas del mismo. Además al no ir en autopista, podiamos parar a nuestro antojo y ver el paisaje y hacer un poco el chorra. Cuando abandonamos el lago, tocaba subir, y es que Chamonix está a los pies del Mont Blanc, el monte más alto de Europa, y por unas carretera bastante inclinadas, fuimos poco a poco (es un decir, realmente nuestro conductor austriaco, alias "Carlos Sainz" le pegaba bastante en las cuestas y nos tenia les oeuf en la garganta) subiendo a los casi tres mil metros, haciendo paraditas en algunas curvas para hacer fotos. Una gran cantidad de poblados deserticos inundaban la carretera, y es que, estabamos entre las pistas de esquí, aún sin nieve de los Alpes. No había un alma por allí, y nosotros en reserva.


Una de las paradas más largas que hicimos fue el mismo Chamonix. Sin comerlo ni beberlo me embaucaron a subir en un telecabina hasta Aiguille du Midi, una de las estaciones más altas del mundo, y la más alta de Europa. Habiamos visto unas postales en una parada anterior, y era impresionante. 3582 metros de altura, y tenia unos edificios que no entendiamos como habian sido construidos. Y con lo puesto, es decir una camiseta de mangas cortas, y un chaleco finito de primavera (sí, aún hace muy buen tiempo por estos lares) nos dirigimos a la estación nerviosos, algunos más que otros, pero con muchisimas ganas de subir hasta allá arriba. Antes de llegar a la estación del telecabina se escuchaban cosas como "...yo me subí al de la Expo'92", "en Sierra Nevada hay uno parecido..."pero nuestro gozo acabó en un pozo. La estación ya estaba cerrada, y para más inri, subir hasta arriba salia por 60€ ida y vuelta, así que con la cara baja, nos montamos en el coche y nos fuimos dirección Turín.

Abandonamos ya las carreteras segundarias y nos metimos en las autopistas dirección tunel del Monc Blanc. Recuerdo como de pequeño me encantaba ir a Malaga todos los veranos en coche, y preguntar el clásico "- ¿falta mucho para llegar a los tuneles?", y eran dos pequeños tuneles que se recorrian en menos de un minuto, pero me hacian feliz. Este tunel no tanto. Un mamotreto de más de 10 kilometros, que unia Francia con Italia. Sería la primera vez que visitara suelo italiano, y nos costaría 40 euritos de peaje, por supuesto. Aún no adelantaré aspectos económicos del viaje, solo diré que benditas autopistas públicas españolas. Aqui hemos pagado aproximadamente unos 8 peajes, en un viaje tres cientos kilometros de ida, y otros tantos de vuelta. ¡Manda cojones!


Un grito de yujú estoy en Italia sonó cuando salimos del tunel. Se me salian los ojos viendo todos los castillitos que habia de camino a Turín, y nadie me podia quitar la sonrisa de la cara, pero por entonces, era casi todo igual que en Francia. Llegamos a Turín a media tarde, y fuimos a tiro hecho a la dirección que nos habian mandando por sms. Ninguno de los cuatro había estado nunca en Turín, y de hecho, ninguno sabia nada de la ciudad. Si era gran o pequeña, monumentos, movida nocturna...ibamos completamente a lo que salia. La recepcionista del hotel, nos explicó en un mapa donde estaban las zonas turísticas, y donde podiamos ir a comer en plan barato, y salir en plan joven. Después de la larga explicación, en inglés claro, nos dirigimos al centro en uno de esos maravillosos autobuses públicos-gratuitos de italia, ¡menudo Estado del Bienestar tienen esa gente! Vimos lo que pudimos de camino a la Piazza Vitorio Venetto, que no fue mucho; la Calle Sierpes de Turín, la plaza mayor, un castillo, y la Via Pó que me dejó loco. Una calle que iba desde la Piazza Castello hasta el rio, donde aparentemente solo existía un mismo edificio porticado a lo largo de toda la calle, y era de un kilometro. Creo que esa calle fue mi tema de conversación preferido aquella noche, a todo el mundo se lo decia.


Cuando llegamos al bar fue gracioso ver a la misma recepcionista china trabajando en el bar que ella misma nos había recomendado (no es lista ni ná la chinita...), pero sinceramente le doi mis agradecimientos. Fuimos a un aperitivo, como era la primera vez que estaba en Italia no tenía ni idea de que era típico de allí. Me puse literalmente como el mani. en la portada de su último cassette. Pizzas, pasta, ricota, queso, jamón, más queso, más jamón, más pizza, todo bañado con una copa de lambrusco. Más pizzas y jamón después, comenzamos a vagar por la plaza buscando un grupo de erasmus salaos con los que pasar la noche. Unos okupas intentaron vendernos unos periodicos, y un chino consiguió venderme unas gafas absurdas sin cristales que solo sirven para hacer el pollo por las noches, y que a mi personalmente me encantan. Después de varias vueltas, encontramos la calle de los bares. Una especie de calle Betis, pero a la altura del rio, llena de bares de entrada libre, y que a partir de la 1'00 se puso hasta las manillas; no se podia ni caminar, un ambientazo que ya lo querría yo para Lyon.


Allí pasamos toda la noche, la mejor sin duda desde que estoy de Erasmus. Nunca tantas risas, tantas personas nuevas, tantas historias, tantos idiomas... entre Café Madrid, de música latina y chupitos de José Cuervo, varios rave-pub, si es que se les puede llamar así a un antro sin luz natural (ni artificial) con un dj y perroflautas por doquier, con perro incluido dentro (buenisimo el detalle del perro dentro del local), moviendose al son del hombrecillo del escenario (al cual me subí a cantar y bailar como el más punk del lugar), fiestas erasmus con todos los rones del mundo, una madrile que pensaba que yo era de España Directo, encuentros con Dark Vader, un grupo de españolas que realmente pensaban que yo era inglés, mis gafas moradas, mi mejor amigo catalán, los erasmus españoles, los diputados de la SICE, las latinas, conversaciones en inglés y en francés, y un millón de historias más, pero la guinda final fue un resbalón y caida al rio, sin duda una de las anecdotas más graciosas de mi vida (vale soy triste ¿y qué?). Pero no fui yo el que navegó por el Pó, tranquila mamá, sino uno de los que ibamos de viaje de aventura en el coche, cuyo nombre prefiero dejar en el anonimato. ¡Todo un espectaculo! Después del chapuzón, a eso de las 7 de la mañana, nos volvimos como pudimos al hotel, y previo desayuno y hurto de pastelitos nos fuimos a la cama para descansar unas horas antes de hacer un poco de turismo.


Por la noche conocimos a cantidad de españoles que nos ofrecian sus casas libremente, y no habló de uno o dos, sino de la mayoría, que además pensaban que teniamos un toque dao' por haber ido hasta Turín a echar la noche. Quizás a partir de ahora, viajemos un poco más a la aventura, conociendo la hospitalidad nacional, y no nos gastemos la beca en hostalitos.


La visita turísitca a Turín (¿Turínstica?) fue breve. Comimos en una pizzeria, y aunque no tanta cantidad como la noche anterior, si mucha más calidad. Mereció la pena. Un paseo por las principales calles y fotos en los principales monumentos, todo aliñado con la risa y el recuerdo de los mejores momentos de la noche, en el que la estrella fue el baño en el rio. Un capucchino (riquisimo...) y go home.

El viaje de vuelta fue largo y de pay per view. Tiramos por otro camino distinto, y había otro mega tunel que costaba otros 30 euros, un gran palo que no esperabamos, y mucho menos después de, inocentemente, pagar ida y vuelta en el del Mont Blanc. (Error 2, aunque los viajes de aventura están muy bien, ir con los caminos buscados y los hoteles economicos rastreados te ahorra bastante dinero...). Cuatro peajes más, y nos salimos a una carretera comarcal en la cual nos medio perdimos, y se hizo de noche, pero pronto encontramos de nuevo la salida a la autopista y llegamos sanos y salvos a Lyon.


Mi primer viaje como erasmus. Mi primera visita a Italia. En fin, un viaje para el recuerdo =)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra que te vaya bien "hermano mayor"jaja.
Deseando que vengas por sevilla,pa verte. Un fuerte abrazo