La mejor universidad es el viajar. Paulo Coelho ...

Y llegó el gran día...

domingo, 6 de septiembre de 2009

Un maletón de unos 24 kg, una mochilita (con un par de mudas, un megabocata de ibéricos varios), el maletín del portátil, una riñonera cruzada, un rollo de papel continuo de unos 2 metros, un millón de ilusiones y una sonrisa amarga en la cara. “Ya está to’ el pescao vendio”.

El viaje en tren ha sido tranquilo hasta llegar a Cordoba, iba en el vagón solo con una familia de Hindues, y lo único que hice fue tomarme un bocatuelo de jamón, que estaba que se cagaba la perra; pero En Cordoba la cosa cambió, y para mejor. Aunque me tuve que cambiar de asiento porque estaba usurpando el de una familia, me di cuenta que estaba en clase preferente. Ya me había parecido raro tanta amabilidad, ofrecimiento de zumos, cafés y agua, periódicos, toallitas calientes…pero cuando me dieron una carta con un menú, ahí cambio la cosa, dejé de ser un Erasmus, y me convertí en un bussinessman, lo mejor de todo es que lo que me pusieron, al menos lo primero, estaba de vicio, rollito de tortilla con champiñones y judías.

La llegada a barajas en taxi (30€), solo fue un pequeño sablazo antes de que la muchacha de EasyJet me diera dos grandes noticias, la primera, que no llevaba 4 o 5 kilos de más como marcaba la bascula de mi casa, sino 8 kilos de más (28 kg), y la segunda que no podía llevar dos bultos de mano, maletín de portátil y mochila a las espaldas, y que una debía facturarse, lo que sumaba un total de 32 kilos de más, que a 12 euros el kilo, haced números…

El vuelo lo hice prácticamente dormido, y tardó poquisímo, cuando bajé cogí un bus hacia Lyon. Aquí tuve mi primera novatada en un país extranjero. En el bus, una muchacha bastante apurada, me pidió por favor que si tenia un “portable” que era una urgencia. Al menos eso entendí yo. Y le dije que mi portátil estaba sin batería, que era verdad, y seguí a lo mio. Lo extraño fue cuando me dio por sacar el móvil para apuntar un teléfono, y la tia me miró con una cara de asco tremenda, y es que, pequeños yonkis de ferdasmus, portable no significa portátil como yo creia, sino teléfono móvil, así que ya comprendo la cara de pocker de la muchacha. En la estación me esperaban en la estación de Perrache (uno de mis nuevos hogares) David, Kike, y JC, unos compañeros de mi residencia que se marcaron un gran detalle. Fuimos a la Residencia, que más que lejos está alta. Muy alta. Demasiado alta. Exageradamente Alta. Sin problemas me dieron mi habitación en la cuarta planta, mi nuevo hogar. Aunque con algunos desperfectos, que espero me solucionen pronto, era como me lo imaginaba (Hasta que no la decore no habrá fotos para no crear falsas impresiones). Despues de dejar las cosas, bajamos de nuevo a la Ville de Lyon para dar una vuelta, y tomarnos una birra en el Hipopotamus. Creo que lo que más echaré de menos es tomar cervezas en la calle a 1€, aquí la costumbre es que como poco te cuesta 3€ el vaso, aunque seguro que hay Happy Hours tipo Paris y bares de estudiantes más económicos (por Dios que haya uno!). Creo que lo mejor de la residencia es que a 3 minutos tenemos un McDonald con wifi, y como es evidente allí cenamos, aunque no pudimos pillar wifi. Mi día 0 de Erasmus termina aquí, acordandome de la madre de EasyJet, pero sin quitarme la ilusión de lo que me espera en los próximos días.

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